jueves, 31 de marzo de 2011

Redes sociales y bibliotecas, ¿estamos en el buen camino?

Parece que las bibliotecas públicas y especializadas empiezan a estar presentes en las grandes redes sociales de Internet. Llegan con un poco de retraso, todo hay que decirlo, porque hace años que estos sitios web son los más frecuentados y utilizados por los usuarios españoles, pero llegan, que al fin y al cabo es lo importante.

Así las cosas, aunque la 'socialización digital' de las bibliotecas es una buena noticia, es necesario en momentos como este, momentos de grandes cambios en el sino de nuestra profesión, parar cinco minutos y hacer un poco de autocrítica: analizar si estamos haciendo bien las cosas y ver cómo podemos mejorar.

Leí no hace mucho en el blog de Amanda Marín que es esencial estudiar en qué redes sociales deben estar presentes las bibliotecas. Quisiera añadir que es una reflexión que hay que hacer antes de desembarcar, no cuando ya tenemos montado el chiringuito. Aunque se agradece y es sumamente importante el ímpetu y el esfuerzo de los bibliotecarios que han impulsado la creación de perfiles de Twitter y páginas de Facebook, no hay que olvidar que estas cosas hay que hacerlas en base a unos criterios y con una buena planificación en mano.

La decisión de la red social tiene que tomarse con el usuario en mente. Hay que tener en cuenta en todo momento cuál es el objetivo al que queremos dirigirnos y no actuar según nuestras propias preferencias. Es muy fácil caer en la equivocación de pensar en nosotros mismos cuando pensamos en nuestros usuarios. Nosotros somos profesionales de la información y hacemos un uso muy específico —y seguramente distinto— de las redes sociales. Donde esté el usuario, allí deberá estar la biblioteca.

La siguiente cuestión que debemos plantearnos es qué queremos transmitir a los usuarios. Las bibliotecas generan mucha información pero no siempre es relevante para el usuario final y no siempre interesa a todos de la misma forma. Grupos de lectura, nuevas adquisiciones, noticias locales, servicios, eventos... Hay que intentar encontrar un equilibrio entre todo ello para no saturar de información a nuestros usuarios.

Igual de importante es definir el lenguaje y el estilo de las comunicaciones. Por ejemplo, en comunidades bilingües está el bendito problema del idioma, la duda de si hay que publicar en un solo idioma o en los dos, duplicando mensajes y publicaciones. También hay que valorar el grado de formalismo de los mensajes. Yo abogo por escoger un estilo informal, próximo a los usuarios, que invite a participar, pues al fin y al cabo el objetivo es socializar con el público, intercambiar información, pero dependerá enormemente del tipo de biblioteca. No es lo mismo una biblioteca pública que una universitaria.

También hay que evitar transcribir literalmente los títulos de las noticias o publicar mensajes en plan robot. La gente no lee este tipo de información. Hay que fomentar la participación y contestar a todos los usuarios que pregunten o hagan comentarios dirigidos a la biblioteca. Copiar títulos de un blog y poner enlaces lo puede hacer cualquiera, nosotros como profesionales de la información tenemos que ir un poco más allá. Es primordial pensar un poco antes de dar al botón de "enviar", revisar la ortografía, evitar repetir frases y palabras. Un ejemplo cojonudo de lo que se puede llegar a conseguir es el twitter del Ajuntament de Vilassar de Mar.

Luego también es muy importante que todo lo anterior esté redactado en un documento accesible por todos los bibliotecarios que publiquen mensajes y contenidos en las redes sociales, para evitar que cada uno ponga las cosas a su manera sin tener en cuenta la política general de la biblioteca.

En fin, como veis, son muchas cosas a tener en cuenta. El mensaje que quiero transmitir es que no podemos hacerlo todo en base a nuestro sentido común y mucho menos en base a nuestra intuición, porque de lo contrario la imagen pública y digital de la biblioteca, así como la de los bibliotecarios como colectivo, se resentirá.

viernes, 11 de marzo de 2011

El último deseo, de Andrzej Sapkowski

The Last Wish (The Witcher)The Last Wish by Andrzej Sapkowski

Puntuación: 3 de 5 estrellas


El último deseo es el título del primer libro del autor polaco Andrzej Sapkowski y al mismo tiempo es el inicio de la celebrada serie de fantasía The Witcher, conocida en España como 'la saga de Geralt de Rivia'. Es una de las series de fantasía que más ha dado que hablar en los últimos años junto con Canción de Hielo y Fuego y se considera un soplo de aire fresco en un género que había quedado muy estancado a causa de la enorme influencia de Tolkien y su Tierra Media.

La serie consta de siete libros, dos de los cuales son recopilaciones de cuentos y los otros novelas. El común denominador de todas las historias es Geralt de Rivia, el protagonista, un brujo que se dedica a viajar por el mundo y dar caza a todo tipo de monstruos a cambio de dinero.

La gran diferencia entre El último deseo y otros libros de fantasía es el grado de realismo que el autor intenta transmitir. El mundo que describe Sapkowski es duro, cruel y sanguinario. Nada es blanco o negro, no hay buenos ni malos absolutos. La gente es interesada y egoísta como en el mundo real. El mismo protagonista, aunque podríamos definirlo como una buena persona, es cínico, arrogante y prepotente. Y hace su trabajo porque tiene que ganarse la vida como todos, no porque quiera salvar al mundo. En otras palabras, no es un héroe de cuento de hadas.

A la hora de describir el mundo fantástico en el que se desarrolla la trama el autor también se aleja de convencionalismos. Hay elfos y también hay enanos, pero son distintos a los elfos y enanos que a todos nos vienen a la cabeza cuando hablamos de fantasía. Las criaturas que aparecen son de lo más variopintas y no tienen nada que ver con los orcos, trasgos y dragones que aparecen en este tipo de historias. Aquí aparecen diablos, bestias salvajes con forma humana, mutantes, vampiros, esfinges...

Dicho todo esto creo que queda bastante claro el tipo de historias que encontramos en El último deseo. Paso a comentar a continuación qué me ha parecido el libro.

Uno de los puntos fuertes del libro es que des de la primera página el autor consigue engancharte. Empieza fuerte, con acción, buenos diálogos y con un personaje del que queremos saber más, ya sea por su extraña profesión de brujo o por su caracter engreído. En otras palabras, no es de esos libros que hasta pasadas las cién páginas no empiezan a ser interesantes. El ritmo es trepidante, algo esencial en una recopilación de cuentos, ya que el riesgo de perder interés entre relato y relato siempre está presente.

El mundo atípico que se describe también es un buen foco de interés y algo a destacar, aunque parece que cada vez son más los escritores que apuestan por crear su propio mundo fantástico. Me gusta también que los personajes insulten y hablen mal, que haya matanzas, gente corrupta, gente buena pero egoísta, inútiles, farsantes, mal nacidos...

Por otro lado, El último deseo tiene también algunos puntos flacos. Aunque el nivel de las historias en general es bastante alto, se echa en falta un poco más de complejidad narrativa. El libro es puro entretenimiento y no transmite prácticamente nada. Quieres seguir leyendo porque te gusta el personaje en el que se centran las historias pero en ningún momento sientes tristeza, alegría, miedo... En cada una de las historias vemos a Geralt enfrentándose a un peligro, a un monstruo, a una situación. Afronta el peligro, lo resuelve y ya está.

Los personajes secundarios no se desarrollan lo suficiente y vemos muy poco del mundo en el que pasa la acción, le falta vida, detalles. Supongo que es el precio a pagar por tener una historia con un ritmo tan frenético, casi todo son diálogos y acción, hay poco espacio para describir los entornos, las costumbres de cada lugar o los viajes. Imagino que todas estas cosas se resuelven en los siguientes libros de la serie, no hay que olvidar que este es el primer libro publicado por el autor y que es una recopilación de cuentos.

En cualquier caso es un libro que recomiendo a los aficionados al género fantástico y a todos los que quieran pasar un buen rato con las aventuras y desventuras de Geralt. ¡Ahora a ver si saco tiempo para leer el siguiente!

No quisiera terminar sin felicitar públicamente a la editorial Bibliópolis Fantástica por asumir el riesgo de publicar a escritores europeos poco conocidos. Estos autores tienen una forma distinta de transmitir sus ideas al papel que la que tienen los norteamericanos y gracias a esta editorial hemos podido leer a gente como Sapkowski o Andreas Eschbach (Los tejedores de cabellos es una obra impresionante).

jueves, 24 de febrero de 2011

La princesa de hielo, de Camilla Läckberg

The Ice Princess (Patrik Hedstrom, #1)The Ice Princess by Camilla Läckberg

Puntuación: 3 de 5 estrellas


La princesa de hielo es una novela policíaca que trata sobre el asesinato de una joven. La protagonista es una escritora de biografías que quiere saber más sobre el tema porque de pequeña era amiga de la víctima. A su vez, la novela nos cuenta el desarrollo de la investigación oficial de la mano de un policía del pueblo dónde tiene lugar el asesinato. Da un poco la sensación de que la autora se dio cuenta a la mitad de la novela de que da más juego el policia que la escritora de biografías y a partir de ese momento centra la narración en ese personaje.

La autora demuestra claramente que sabe cómo contar una historia manteniendo al lector enganchado. A medida que pasamos las páginas queremos saber más sobre el crimen, quién es el asesino y qué motivaciones tiene para cometer el delito. La autora se encarga de ir dando la información con cuentagotas para que hasta las últimas páginas no se resuelvan todos los misterios de la historia.

La princesa de hielo no es una novela sobre psicópatas ni sobre asesinos en serie. Es una historia sobre personas, algunas más buenas que otras, pero todas con un carácter diferenciado. Personas que hacen lo que hacen porque tienen motivos para hacerlo. Lo mejor del libro es sin duda este aspecto, el retrato de cada personaje.

Por otro lado, hay que decir que la historia es poco original. No puedo argumentar mi opinión sin desvelar importantes hechos de la novela, pero la verdad es que yo me esperaba un desenlace diferente, no tan habitual. En cualquier caso, hay que reconocer que la escritora sabe como contarlo y que esta es su primera novela. En sus siguientes obras seguramente tira por caminos distintos.

En definitiva, es una novela que se deja leer bien, entretenida, con un ritmo más bien pausado, buenos diálogos, misterios que motivan a seguir leyendo... La recomiendo bastante aunque aviso de que tampoco hay que esperar mucho de ella porque si no uno puede llevarse una decepción. Más bien es para pasar el rato.

lunes, 21 de febrero de 2011

Valis, de Philip K. Dick

VALISVALIS by Philip K. Dick

Puntuación: 5 de 5 estrellas


Estos últimos días me he puesto a releer Valis, la antepenúltima novela que escribió Philip K. Dick antes de morir. Junto con las dos siguientes, que son La invasión divina y La transmigración de Timothy Archer, forma una trilogía de temática religiosa y filosófica.

Valis es un rayo rosa proveniente del espacio que golpeó a Philip K. Dick en 1974 y le proporcionó información condensada sobre su propia vida y la de sus seres queridos (eso creía él). Gracias a la información que le fue transmitida, Dick pudo salvar la vida de su hijo Christopher, que padecía una grave enfermedad todavía sin diagnosticar. El libro es casi en su totalidad una autobiografía de Dick, aunque hay partes difíciles de crees.

Valis es el acrónimo de Vast Active Living Intelligence System.

Sigo pensando que el libro es una de las mejores novelas de Philip K. Dick y una de las mejores novelas que se han escrito.

Una de las cuestiones que Dick trata de resolver en Valis es por qué vivimos en un universo tan cruel, por qué suceden cosas horribles a las personas y cosas que amamos. ¿Existe Dios? ¿Es bondadoso, es malvado o es irracional? Las propias experiencias de Dick, la Biblia y otras escrituras de distintas religiones se utilizan como fundamento para intentar dar respuesta a estas preguntas, para encontrar una explicación satisfactoria a la realidad. Así las cosas, podríamos definir Valis como la búsqueda de la verdad –del significado de la vida– que emprende Dick durante los últimos años de su vida.

Para poder juzgar los acontecimientos des de un punto de vista objetivo, Dick decide desdoblar su personalidad, encarnando en Valis a dos personajes a la vez. Por un lado tenemos a Amacaballo Fat, el protagonista de la novela, que tiene un encuentro con Dios (una teofanía, como él mismo define) y que trata de buscar respuestas. Y Philip, el escritor de ciencia ficción, el narrador de toda la historia, que juzga el comportamiento y los sentimientos de Fat. Digamos que Philip representa su sentido más introspectivo, mientras que Fat representa sus dudas y temores sobre la vida y la realidad.

Si Dick llega a alguna conclusión al final de la novela y si consigue vencer a la irracionalidad y a la locura que le llevó a intentar suicidarse dos veces es algo que debe descubrirse por uno mismo.

Recomiendo encarecidamente la lectura del libro, sobra decirlo.

La vida fácil, de Richard Price

Lush LifeLush Life by Richard Price

Puntuación: 2 de 5 estrellas


La vida fácil es una novela que trata de un asesinato cometido en la ciudad de Nueva York. La acción sigue al elenco de personajes implicados en el asesinato y a los familiares y amigos de la víctima, así como a los inspectores de policía que tratan de resolver el caso.

El escritor, Richard Price, aunque no es muy conocido por su nombre, si que lo es por haber escrito parte del guión de The Wire, una de las series más aclamadas por la crítica estos últimos años. De hecho, yo decidí comprar esta novela esperando encontrar una historia de policías y crímenes tan buena como las que se explican en la serie, pero estaba equivocado.

No quiero engañar a nadie: la novela no es del todo mala, es entretenida y se deja leer bien. Sin embargo, uno tiene constantemente la sensación de que falta algo, especialmente cuando pasas de las cien páginas y todavía no ha sucedido nada destacable salvo el propio asesinato al principio del libro. Se salva únicamente el impresionante y largo interrogatorio de los inspectores a uno de los testigos del asesinato, lo más reseñable de toda la novela.

Uno de los principales problemas es que ya des del principio se cuenta quién es el asesino y sus motivaciones. La persecución y la búsqueda de pruebas por parte de la policía no se traduce en nada intrigante o en momentos de tensión. Todo se desarrolla en una calma indefinida. El final no sorprende en absoluto y deja una sensación más bien de indiferencia, de que la novela no aporta nada relevante.

Quizá, lo más interesante, aparte de los interrogatorios, es el retrato que el autor hace de la ciudad de Nueva York, de sus calles, bares, de la gente que vive en el Bronx, en Harlem, en Lower Manhattan, de la policía de la ciudad... Los personajes en sí no están mal desarrollados, pero el autor no profundiza suficiente en sus vidas personales, dejando incluso algunas cosas interesantes sin concluir.

Resumiento, no es que sea un mal libro, pero le falta un poco de todo, tensión, violencia, acción, drama, profundidad argumental...

No la recomiendo porque seguro que hay novelas policíacas mucho mejores que esta.

viernes, 4 de febrero de 2011

The Walking Dead, de Robert Kirkman y Tony Moore

The Walking Dead Book OneThe Walking Dead Book One by Robert Kirkman

Puntuació: 5 de 5 estrelles


Un còmic de zombis genial. No he pogut parar de llegir fins que he arribat a la última pàgina.

The Walking Dead és un còmic en format americà que porta actualment 80 números d'unes 22 pàgines cada un i que encara s'està publicant. Ens explia la història d'un policia que intenta sobreviure al clàssic holocaust zombi i protegir la seva família. A més, els personatges secundaris que van sortint al llarg de la història i que acompanyen als protagonistes no tenen desperdici. Tots tenen una història propia i un caràcter ben diferenciat que anem coneixent mitjançant els diàlegs i les situacions que es presenten. Apart de ser una bona història de zombis, el còmic destaca per l'evolució dels personatges, molt ben explicada, i per un dibuix senzill però impactant.

Violent, dur, macabre, bestia... Són paraules que defineixen a la perfecció The Walking Dead. I és que no podem oblidar que al cap i a la fi estem parlant d'una història de zombis. Molt recomanable especialment a tots els fans d'aquest tipus d'històries.

lunes, 18 de octubre de 2010

El verdadero valor de los libros

Vuelvo a estar en Barcelona un par de días por motivos laborales.

Ahora que estoy en mi antigua habitación, me he puesto a pensar en los libros que se amontonan en la estantería y he llegado a esta conclusión: es estúpido conservar la mayor parte de los libros, si casi con total seguridad no volveremos a leerlos.

Esto me ha hecho pensar en el verdadero valor de los libros. El valor de un libro, de una novela, un cuento o cualquier otra forma de literatura reside en el contenido, no en el soporte. Lo que importa es el recuerdo que nos queda después de leerlo y que perdurará en nuestras mentes a lo largo del tiempo. Por esta razón hay novelas que recordamos al cabo de muchos años de haberlas leído y otras que olvidamos a los dos meses.

Por otro lado, cualquier aficionado a la lectura que tenga libros en casa des de hace años, estará de acuerdo conmigo en qué las páginas de cualquier libro, queramos o no, se vuelven amarillentas con el paso del tiempo. No es el papel impreso un material que se conserve en buenas condiciones toda la vida, aunque a algunos les parecerá romántico el aspecto de un libro viejo.

La realidad es que para ponerse a leer cómodamente no hay nada como un libro nuevo, con las páginas blancas, la tinta clara y el olor a pegamento y a página recién imprimida, una sensación parecida a la que produce el pan recién sacado del horno. Lo único que se le acerca, quizá, es leer un libro en un buen lector de ebooks, como el Kindle o el Reader de Sony, aunque esto es ya una apreciación personal.

Sin embargo, hay que decir para ser justos que del mismo modo que yo soy un amante de lo nuevo, hay gente que es amante de lo viejo. Entiendo que para estas personas no hay nada como un libro viejo, usado, leído miles de veces, pasado de mano en mano. No comparto este romanticismo pero me parece bien.

A todo esto, me estoy planteando vender o regalar buena parte de mi colección. Alguien puede dar a estos libros un mejor uso del que yo les estoy dando. Sé que haciendo esto nunca llegaré a tener una gran colección de libros como tienen otras personas, pero tampoco me interesa, porque no tengo tiempo ni espacio y por todo lo antes mencionado. Pero sí me interesa conservar algunos libros, los que más buen recuerdo me dejaron, aquellos que producen una bonita sensación de nostalgia. Los que seguramente, algún día, querré volver a leer.

El caso es que he descubierto algo que tiene mucho más valor que una estantería repleta de libros. Son las redes sociales de lectura, como Goodreads o aNobii, que permiten mantener una lista de todos los libros leídos y comentarlos con otras personas, así como almacenar nuestras propias opiniones y valoraciones sobre los libros. En definitiva, permiten almacenar lo más importante de un libro, el recuerdo, lo que pensamos de él, las sensaciones que nos produce durante la lectura y la opinión que nos deja al finalizarlos.

Rompo una lanza en favor de las nueva tecnologías, las redes sociales y los ebooks, que permiten almacenar lo más importante, el pensamiento. Os dejo con esta reflexión, probablemente no compartida por muchos amantes del libro viejo.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Q10, un editor de textos minimalista

Hoy os hablaré de un programa que he estado probando estos días, un editor de textos. Probablemente pensaréis que estoy hablando de un programa como Word, Open Office o Google Docs, pero no es así. Hasta hoy desconocía, como muchos de vosotros probablemente, que existe un tipo de editor que se caracteriza por ofrecer un entorno minimalista libre de distracciones i funcionalidades. Curiosamente, hay más programas de este estilo para MacOS que para Windows (¿querrá esto decir que a los usuarios de MacOS les gusta más escribir que a los de Windows?).

En este post hablaré de Q10 para Windows. No he podido probar ninguno de los editores minimalistas diseñados para MacOS, aunque el OmmWriter me ha llamado mucho la atención (ojalá hagan versiones para otros sistemas operativos).

Q10 es un programa gratuito que puede descargarse des de la página web del desarrollador. De entrada, podemos escoger entre tres versiones, la instalable, la comprimida y la portable. Esta última versión nos ofrece la posibilidad de utilizar el programa sin tener que instalar nada. Es ideal para llevarlo en una memoria USB y utilizarlo en cualquier ordenador (si viajamos, trabajamos en la biblioteca o usamos ordenadores sin permisos para instalar).

Una vez instalado el programa, lo que nos ofrece es muy simple. Se abre el editor a pantalla completa, de modo que el sistema operativo del ordenador queda oculto, así como todas las ventanas y programas que tengamos abiertos. La pantalla aparece por defecto en fondo negro y podemos escribir texto plano (sin formato) en un color naranja. Cuando tecleamos, suena el clásico sonido de máquina de escribir. En la parte inferior de la pantalla, en un gris que no molesta, vemos las estadísticas del texto que estamos escribiendo: el número de palabras, páginas, líneas, caracteres... y también la hora, no vaya a ser que nos olvidemos del mundo y del tiempo.

El programa no ofrece ningún menú de configuración a simple vista. Para acceder a las distintas opciones parece que hace falta usar el teclado. Pulsar F1 abrirá una pantalla dónde se indican todas las funciones que puede hacer el programa y las teclas que debemos usar. Entre estas encontramos las clásicas de copiar, cortar y pegar, guardar el documento, salir del programa, buscar en el texto... Quizá lo más importante es saber que pulsando Control + P accedemos al menú de configuración, des de dónde podremos cambiar cosas como el espaciado entre líneas, los márgenes, el color de fondo y del texto y desactivar el sonido de tecleo, entre otras cosas. Esto hace posible personalizar un poco el editor a tu gusto, ya que el color naranja sobre negro no creo que sea del agrado de todos.

Lo positivo de este programa es que nos permite abstraernos fácilmente y olvidarnos del ordenador. Es más fácil escribir de esta forma; creo que cualquier escritor estará de acuerdo con esto. La posibilidad de modificar el tipo de letra, el color y estas cosas también es de agradecer. Lo malo es que el programa no tiene scroll vertical, de modo que si escribimos largas cantidades de texto puede ser un poco confuso navegar por los distintos párrafos.

En definitiva, si os gusta sentaros en el ordenador a pensar y a escribir, cualquier editor de este estilo es una buena opción. La sensación es mucho más placentera que al escribir en un documento de Word, esto lo puedo asegurar. Ideal para relatos cortos, aunque supongo que habrá editores con scroll que serán mejores para los textos largos.

martes, 20 de octubre de 2009

Solucionar los problemas de compatibilidad de Internet Explorer

No creo que exista en la faz de la Tierra un diseñador profesional de páginas web que no odie Internet Explorer, el navegador, por otro lado, más utilizado en todo el mundo. Dejando de lado las funcionalidades propias del navegador, que son en términos generales más escasas y peores que las de otros navegadores (esto daría para un post muuuy extenso), Internet Explorer tiene un problema de compatibilidad con los estándares web muy importante.

Aunque en la última versión del navegador se han mejorado algunos aspectos en este sentido, los tests siguen indicando que es con diferencia el navegador más irrespetuoso con los mencionados estándares, un hecho que provoca innumerables quebraderos de cabeza a los diseñadores web que quieren que sus páginas se vean bien en el mayor número posible de navegadores, porque deben hacer una versión estándar y una versión exclusiva para Internet Explorer, revisando periódicamente cómo se visualiza el web con cada navegador.

Yo personalmente ya hace tiempo que di la batalla por perdida. Siempre que sea mi decisión, diseñaré las páginas web de acuerdo con los estándares, sin siquiera pensar en Internet Explorer. Lo lógico es que sean los navegadores los que se adapten a las normas de maquetación web y no al revés. Una página web nunca debería crearse pensando en un navegador. Por otro lado, entiendo el dilema de la mayoría de diseñadores, que tienen órdenes directas de las empresas que los han contratado de crear sitios web compatibles con el navegador de Microsoft. También entiendo a las empresas, ya que crear un web que no se vea bien en Internet Explorer, dado que es el navegador más utilizado, implica una pérdida de clientes potenciales. Sin embargo, siempre he creído que es responsabilidad del usuario instalar un navegador decente, del mismo modo que es responsabilidad del usuario comprarse un coche que funcione correctamente o un televisor en el que se vean bien los programas.

Por suerte para todos, Google se ha puesto manos a la obra para intentar solucionar los problemas de compatibilidad de Internet Explorer (versiones 6, 7 y 8), aunque no lo ha hecho por amor al arte. Google lanzará en breve un nuevo servicio llamado Google Wave que utiliza el nuevo estándar HTML 5. Casualmente, Internet Explorer es el único navegador que no soporta todavía dicho estándar. Y como Google quiere llegar al máximo número de usuarios se ha visto obligado a encontrar una solución definitiva al problema.

Esta solución se llama Google Frame, un plugin que se instala en Internet Explorer, parecido a los que instalamos en cualquier navegador para poder ver páginas hechas con Flash o con Java. Básicamente, lo que hace el plugin de Google es hacer que Internet Explorer utilice el motor de renderización de Google Chrome, consiguiendo así que se comporte igual que este otro navegador. De esta forma, los sitios web que lo requieran y estén preparados para ello se verán en Internet Explorer exactamente igual a como se ven en Google Chrome.

A nivel de usuario, utilizar el plugin es tan sencillo como instalarlo y olvidarse de él. A nivel de diseño web, hay que seguir unas instrucciones muy simples para que la página se visualice utilizando el plugin y para que compruebe si el usuario de Internet Explorer lo tiene instalado o no. En Anieto 2k, así como en muchos otros blogs, encontraréis instrucciones exactas sobre cómo crear una página web que utilice el plugin de Google.

Visto lo visto, las ventajas a tener en cuenta son las siguientes:

  • Nos olvidamos de una vez por todas de los problemas de Internet Explorer.
  • El proceso de maquetación es más rápido y podemos aprovechar todo el potencial de CSS (podemos utilizar selectores no permitidos en Internet Explorer y nos olvidamos de los famosos IE hacks).
  • Más rápidez en la renderización de la página web, ya que Chrome ofrece un mejor rendimiento en este sentido que Internet Explorer.

    Cabe destacar, sin embargo, los inconvenientes de adoptar esta solución, muy relativos según el punto de vista de cada uno. Por ejemplo, un punto negativo es que obligamos al usuario a instalar un software en Internet Explorer para que pueda ver bien la página. Aunque no es nada complicado, es cierto que los usuarios de Internet Explorer suelen ser los que peor manejo tienen de las tecnologías web y de Internet y la instalación de cualquier cosa pueda asustarlos o provocar cierto rechazo. Es importante en este sentido que el mensaje pidiendo la instalación del plugin esté bien escrito y aleje cualquier duda sobre la buena intención del software.

    Otra desventaja es que obligamos al usuario de Internet Explorer a utilizar el motor de un navegador que no ha escogido. Anulamos un poco de esta forma la libre capacidad de decidir de cada uno.

    En definitiva, a mi me parece que las ventajas son muy grandes en comparación de los inconvenientes. Al fin y al cabo, prácticamente todos tenemos instalado el plugin de Flash que nos permite entre otras cosas ver vídeos en YouTube. No debería ser un problema para los usuarios pulsar en instalar. Y si lo es, pues mala suerte, haber escogido un navegador mejor. No será por falta de alternativas.

    Encontraréis más información sobre Google Frame en el sitio web oficial: para usuarios y para diseñadores.